Control de Esfínteres – Mitos de la retirada del pañal.

Posted by rizomas on 23 mayo, 2021 in artículos circular rizomas

Control de esfínteres

Llega el buen tiempo, hacemos el cambio de armario, empezamos a pensar en escapadas y en planes fresquitos… Y si en casa hay peques de entre 2 y 3 años, es casi tan esperable que empecemos a pensar en la “operación pañal”, como que veamos los comerciales de unos grandes almacenes anunciando que huele a verano.

Las escuelas infantiles envían circulares (en el mejor de los casos, con información y pautas. En otros, sólo anunciando que el momento ha llegado y que el aula de mayores se pone manos a la obra). Los familiares y el entorno nos animan a aprovechar “que ya no hace frío”.

En muchas ocasiones, además, la presión por la entrada en “el cole de mayores” hace que no pueda atrasarse este proceso que, en muchos casos, asusta. Así que, “todo indica” que hay que lanzarse a “quitar el pañal”. Y con estas premisas antes de empezar puede que ya nos estemos equivocando. Vamos a ver por qué…

El control de esfínteres es un proceso madurativo más complejo de lo que puede parecer. Como proceso madurativo que es, el tiempo en el que se desarrolla es específico de cada niñ@. Claro está, que nos movemos en una horquilla de edades aproximada (generalmente entre los 18 y los 36 meses), pero esto no deja de ser un dato estadístico. De modo, que el tiempo meteorológico, el calendario de la escuela infantil o la referencia del sobrino o la vecina, no deberían ser un indicador de peso para decidir el cuándo. El momento adecuado es aquel en que el niñ@ está preparado y cuenta con los requisitos físicos, neurológicos , psicológicos y emocionales para ello.

No quiero decir que la primavera o el verano no sean momentos estupendos (de hecho, luego veremos que hay elementos favorecedores en estas estaciones). Tampoco que las escuelas infantiles o l@s amig@s no quieran ayudarnos, pero no permitas que te influencien si observas y sientes que tu hij@ no está preparado. Las prisas nunca son buenas consejeras. Además, cuando el control de esfínteres se logra de una manera fluida, orgánica y en el momento adecuado, los beneficios en otras áreas como la autoestima son maravilla pura.

Si tenemos presente que se trata de un proceso madurativo podemos dar un paso más; eliminar de la ecuación el término enseñar. Y es que éste, como muchos otros procesos, no se enseña, se acompaña. Podemos enseñar algunas de las habilidades relacionadas, como luego veremos. Podemos facilitar algunos pasos, que también veremos, e incluso inyectar algo de motivación externa. Pero si el momento no es el adecuado, hagamos lo que hagamos, y por mucho que nos empeñemos, sólo conseguiremos sentirnos frustrados si mantenemos la idea de que es algo que se aprende así, simplemente por instrucción.

Y, del mismo modo que un control de esfínteres bien adquirido es un potenciador de los sentimientos de autoeficacia, de la autoestima en general y un favorecedor de una búsqueda más activa de la autonomía, un mal proceso puede generar multitud de conflictos y alargarse mucho. Palabra de psicóloga que lo ve en consulta con mucha frecuencia.

Entonces, ¿Qué podemos hacer para atravesar con éxito este momento? 
Hay algunas señales que podemos observar que nos indican que l@s niñ@s están próximos a controlar sus esfínteres. Generalmente, no tenemos el dominio voluntario de la musculatura implicada antes de los 18 meses, y otros muchos hitos evolutivos necesarios tampoco se dan con anterioridad a ese tiempo. Así que, adelantarnos a ese momento para observar no estaría muy justificado.

Para no extenderme en exceso , hablaré de los más frecuentes y de los más claros. Tu hij@…


¿Es consciente de que el pañal está mojado o sucio?


¿Reconoce que tiene ganas de ir al baño? (Aunque sólo sea en el instante anterior)

¿Es capaz de aguantar progresivamente más tiempo con el pañal seco/limpio?

¿El pañal permanece seco por períodos de, al menos, dos horas?

¿Tiene una buena destreza motriz? ¿Sube escaleras? ¿Camina de lado?¿Puede saltar con los pies juntos?


¿Es capaz de seguir indicaciones simples?
¿Cómo es su motricidad fina? ¿Es capaz de vestirse o desvestirse con prendas sencillas?

¿Tiene curiosidad e interés por el pis y la caca? (Os sigue al baño, quiere ver qué hay en el pañal, etc…)
¿Juega con el agua, los grifos o los trasvases con mucha frecuencia?

Si la mayoría de estas preguntas han tenido una respuesta afirmativa, probablemente es un momento estupendo para preparar el terreno para el día 0 (0 pañales).


Puede que algunas de las cuestiones no parezcan estar muy relacionadas, pero cada una de ellas nos habla de un elemento importante para el control de esfínteres y la despedida del pañal. A través de ellas, observamos la capacidad de la vejiga y el reflejo inhibitorio, la conexión con el sistema nervioso o el funcionamiento de parte de la musculatura implicada. Al mismo tiempo, podemos atisbar lo motivacional y la conexión con lo emocional y con otras áreas psicológicas implicadas. Y por último, podremos saber en qué habilidades o destrezas puede necesitar una mayor ejercitación para que todo vaya sobre ruedas.

No podemos acelerar el tiempo que el pañal permanece seco. Imagina que tu hij@ ha alcanzado todos los hitos, e incluso pide sentarse en el baño, pero no es capaz de ponerse y quitarse la ropa sól@ cuando va al baño. En muchas ocasiones podrá tener un adulto cerca que le ayude, pero si se repiten situaciones en las que no llega, puede que acabe rechazando el baño. Por eso, tiene sentido dar un tiempo para preparar y reforzar éste y otros aspectos.

Algunas cosas que podemos hacer llegad@s a este punto:

·Favorecer los juegos de trasvases y aquellos que permitan integrar, de manera proyectiva, el control de esfínteres. Por ejemplo, juegos con embudos para la continencia, juegos con arcilla o masas sensoriales.

·Ofrecerles elementos de juego, como bastidores, que ejerciten la destreza manual que luego necesitarán con su propia ropa y, por supuesto, practicar también con ella.

·Incorporar un lenguaje claro y realista que les permita integrar, adecuadamente, su esquema corporal. Las partes del cuerpo tienen sus nombres y del mismo modo que no buscamos apelativos para el codo, no necesitamos utilizarlos para, por ejemplo, los órganos sexuales. Este es un momento clave también para la educación afectivo sexual. L@s niñ@s descubren, con curiosidad, su cuerpo y experimentan sensaciones nuevas. En otro momento hablaremos de esto, pero os recomiendo que no perdáis la ocasión de sembrar unas buenas bases.

·Del mismo modo que llamamos a las cosas por su nombre en nuestros propios cuerpos, la caca es la caca, y no; ¨las cosas tiradas en el suelo que nos dan asco¨ o ¨lo que no se come¨… o cualquier otra cosa repugnante. Imagina fijar esa asociación con algo que sale de tu cuerpo a esa edad. Muchos niñ@s sienten un rechazo tal, que incluso retienen su expulsión.

·Favorece, en lo posible, la aproximación al wc para evitar futuros miedos.

·Haz partícipe al niñ@ en los procesos. Dale una toallita o papel para que se pueda limpiar al retirar el pañal, lavaros las manos , etc. (Y adapta los espacios)

·Haceros con algún cuento que hable del tema.

·Introduce el juego simbólico. Podéis ir integrando los pasos a través de los muñecos, por ejemplo; “El muñeco tiene ganas de hacer pis, vamos al baño, se desviste, se sienta, se limpia, se viste, tira de la cadena, se lava las manos…” El juego simbólico admite tantas variaciones como quiera tu imaginación . ¡Aprovecha!

·Id “apuntalando” las partes del proceso, por separado, mientras llegue el momento.

·Haceros con un Kit para el momento clave. Adaptador de wc, ropa interior, protector para el coche y el colchón, etc… Puedes utilizar un orinal como paso intermedio, pero piensa que en este caso necesitamos un doble aprendizaje. Si decides utilizarlo, procura que esté situado en el baño y que no haya varios repartidos por todas las estancias de la casa.

Y ahora sí, busca un día adecuado para despediros de los pañales. Antes decíamos que el buen tiempo tiene elementos favorecedores. Sobre todo nos permite estar con poca ropa y tener una mayor conciencia, sensibilidad y, por tanto, respuesta ante nuestros procesos fisiológicos. Notamos antes cualquier pequeño escape. Así que aprovecha que este momento tiene sus ventajas

Te recomiendo que busquéis un fin de semana o un puente en el que no tengáis muchos planes y estéis tranquilos. Elegir un momento libre de estrés, cambios, etc, para el niñ@ y para vosotr@s, es fundamental.

Explicarle que ha llegado el momento de dejar los pañales. No porque es mayor, ni porque los pañales son de bebés. Ha llegado el momento porque está preparad@.

Sacad la ropa interior que habéis elegido para la ocasión (tener bastante lista) y recordarle que puede avisaros cuando quiera ir al baño para que le ayudéis si lo necesita.

Está bien que establezcáis una rutina para ir al baño, por ejemplo; al levantaros, unos 20 minutos después de comer (podemos aprovechar ya que nos lavamos los dientes) o antes de dormir. Pero no le preguntes cada 5 minutos si “tiene pis”. Suele generar mucho estrés y rechazo . Además, no queremos que se sienten y no hagan pis o hagan muy poco, si no que identifiquen las señales de su cuerpo que le dicen que la vejiga necesita vaciarse porque está llena.

Las primeras veces habrá pérdidas casi seguro. No te preocupes, es normal. De ahí elegir, al menos, un par de días de calma para poder acompañar ese “periodo de ajuste” con la mayor presencia y las mayores dosis de buen humor posibles. Si tenéis que salir ( y os preocupa el tema) podéis optar por las bragas pañal para que la cosa vaya más fluida en las salidas. Lo habitual es que en un par de días ya veamos muchos avances y que en una semana (si no antes) esté rodando. Pero si pasan 4 o 5 días y no observas ningún avance, te recomiendo que pares y lo volváis a intentar unas semanas después. Revisa qué pasos están fallando y apóyalos. Explícale que es un proceso y que vais a volver a intentarlo un poco más adelante.

Por descontado, si va a haber más personas implicadas, como abuel@s, cuidadores/as… contadles qué y cómo lo estáis haciendo. Si l@s niñ@s van a la escuela infantil, o conviven con otr@s niñ@s en esta misma etapa, el hecho de ver a sus iguales inmersos en el proceso es también un elemento facilitador. Funciona el aprendizaje por observación y aumenta la motivación.


La sensación de logro que experimentan l@s niñ@s es el refuerzo más potente. No lo enmascares haciendo una fiesta cada vez que haga pis. Pregúntale cómo se ha sentido, dale valor a su proceso y sus avances. Pero no nos volvamos locos.

En cuanto al pañal nocturno, generalmente necesitan algo más de tiempo para este proceso. Observa el pañal por las mañanas, cuando esté seco durante 3 o 4 noches seguidas podéis plantearos retirarlo.

Lo cierto es que el tema da para mucho, pero espero que al menos después de la lectura te sientas un poco más segur@ a la hora de acompañar este proceso.

Y si estás pensando en hacerte con algunos juegos, libros o elementos de apoyo, te sugiero:

Libros:

Gotitas, de Shinsuke Yoshitake. Editorial Pastel de Luna

La caca mágica, de Sergio Mora. Editorial Bang Ediciones

Todos hacemos caca, de Taro Gomi. Editorial Blackie Books

http://youarerizomas.org/citas-online-quiron/

Música:

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Elementos de apoyo:

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Edurne Simón
Psicóloga. Gestión emocional y desarrollo a través del juego.